La Jornada: Trópico de la libertad
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6.7.09
3.7.09
no voy a ser yo
Y ahora què pasa?
Instintivamente, doy un salto en el vacìo.
Veo mi cuerpo que lentamente se va volviendo otro. ¿es mio ese pie frente a mi frente que no habìa visto?
¿Es mia esa mano que atraviesa mi espalda para llegar hasta el otro lado?
¿Soy esa yo que me mira mirarla desde abajo?
Un dìa a la vez.
:::::::
Me duelen los brazos, hoy ya no casi hasta el llanto. Hace unos dìas a punto estuve de llorar por no poder mantenerme en lìnea recta sostenida solo por pies y manos a 5 centimetros del suelo. Mis brazos aun son débiles para la dificil plancha de chaturanga. De todas las posturas que aun no puedo hacer, la que me conflictua y provoca una guerra de ego es el saludo al sol. Estuve a punto de faltar a la práctica. Es que no puedo, es que me duelen los brazos, es que aun no puedo.. no Miaulina, no me lleves hoy, no me lleves hoy, por favor hoy no. Puros pretextos. Me estaban ganando la frustraciòn y el hacerme menos. Carajo-pensè- ¿es que va a poder màs una $%"$ plancha que yo?
Recordé entonces las sabias palabras de mi maestro (y tambièn sus piernas, no voy a mentir) Uno de los trabajos màs dificiles de hacer Ashtanga es vencer el propio ego, seguir aun cuando la postura no te sale correcta y no desertar cuando tu mente te dice: què hago aquì? si no puedo hacerlo.
Salì corriendo de mi casa, lanzada a la calle por ese resorte que gracias a dios a veces se me activa; faltaban 15 minutos para inciar la clase y 15 no es tan poco si se toma en cuenta que voy en el coche y que està cerca la escuela, pero es muy poco si se toma en cuenta que ese dìa todavìa manejaba como viejita espantada como consecuencia del choque. Agarrè mis tenis, mi tapete y ya no me dio tiempo de llenar el bote de agua. Ahì voy pues.. nada que voy a faltar. Ya me conozco. Si falto una vez falto dos y falto tres. Si ya faltè tres, mejor vuelvo la pròxima semana. O dentro de un mes... Ahì voy metiendo màs pata de lo que deberìa y como en toda buena secuencia de prisa histèrica se atravezó el tren. tuuuuuuuuuu tuuuuuuuuuuuuu Respiro, inhalo, exhalo, sonrio.. ya pasarà, ya pasarà... pero que pase ràpido por dios ! Las ocho con seis... tuuuuuuuuuu tuuuuuuu las ocho con diez. Aggghhh !! paso libre ! En chinga por avenida Universidad hasta llegar al boulevard Bernardo Quintana, gracias dios porque no hay tràfico y finalmente veo allà cerquita, una cuadra, mi escuela. Me estacionon y bajo corriendo, subo las escaleras corriendo y ya quitandome el sueter para ganar tiempo, corro los cinco pisos de escaleras metàlicas y en la entrada al salòn me paro en seco sin aliento porque me encuentro con mi instructor. Hola, linda, cómo estás. Pasa, pasa. Sonrio intentando reestablecer mi respiracion.
Paso, paso. Me quito los tenis, pongo mi tapete y respiro. Què mala idea subir corriendo las escaleras. Què mala idea no haber llenado el bote de agua. Què mala idea haber dudado de venir. Respiro, respiro me va a dar un infarto respiro.
Vamos a empezar. Pies juntos al frente del tapete.
Samastitih.
¨¨¨¨
pd. debìa tambièn decir que la cursi no voy a ser yo :)
20.6.09
las heridas del dragón
Desplazamiento de vèrtebra.
Espalda contracturada, inflamaciòn del coxis al cuello.
El dragòn està lastimado. Para su curaciòn es necesaria la ingesta de altas dosis etílicas, la exhalaciòn industrial de humo de colores, cafeina al por mayor, y deshinibiciòn del instinto carnìvoro.
El dragòn està en recuperación.
Para su rehabilitación, el dragón recurre a la manada. En grupo, se aventura por los aires en atención a la restauración de sus alas, de sus garras, de su espina, de su alma.
Para su convalecencia, el dragón toma otras manos que, frescas, calman su piel que arde. Siete dìas después, comienza a levantar de nuevo el rostro, arqueando la espalda, moviendo las alas.
Atención pájaros de oro: aquí ya no hay más mal de alturas.
24.5.09
Miaulin-mudra
Llego, con mi invariable cara de hush-puppie. Elijo mi lugar, casi siempre hacia el final del salòn pues aun soy principiante; pongo mi tapete y espero. Miro las piernas del instructor y me pregunto còmo se verían sus tenis bajo mi cama.
Saludo al sol.
Dos horas de felicidad absoluta tres veces por semana. Mientras estoy ahì, no pienso, no recuerdo, no imagino, no sueño, no espero, no sufro, no cavilo, no desespero. Sòlo tiemblo, pero eso es debido a mi falta de fuerza fìsica y mi pèsima condiciòn. Sòlo respiro. Sòlo sudo. Sòlo inhalo, exhalo y sonrìo.

Èl me pone de cabeza.
Busco mantener el equilibrio y me cuesta todo el trabajo del mundo. Sostenerme en linea recta con una pierna levantada y enganchado mi pie a mi mano me lleva al Funàmbulo. Me pregunto si èl podrìa mantenerse en la cuerda floja y yo convencerlo de ser ficciòn.
Èl empuja mi cabeza al piso.
Mi frente toca el suelo por acciòn de su palma en mi espalda.

¿De verdad puedo volverme tortuga? Mis hombros se resisten y parece que van a salirse de su lugar mientras intento ponerlos debajo de mis rodillas. Sudo, sudo, sudo. Gotas de sudor corretean en mi espalda haciendome cosquillas. Dios, que mis brazos me soporten.
Respiro, respiro. Me sostiene una pierna mientras busco el equilibrio. Mi equillibrio precario. ¿Soy o no en verdad el funàmbulo sobre el mundo? Es hoy. Sostente -dice- y me suelta. Conozco entonces mi miedo. Miedo a caer, miedo a estrellar mi cara, miedo a azotar las nalgas contra el piso. Miedo a torcerme, miedo a subir la cadera, miedo a que mis brazos no me aguanten. Y conozco entonces mi falta de equilibrio. Aùn no soy el funàmbulo, aùn no puedo cruzar en el alambre. La otra pierna -dice. Respiro, respiro, aprieto el ombligo. Puedo hacerlo, quiero hacerlo. Respiro.
Relajo el cuerpo tendida. Me hormiguea una mano. Me punza un hombro. Sè que tengo màs mùsculos de los que pensaba. Me duele donde nunca pensè que me dolerìa, incluidos los pies y las manos. Los dedos de los pies. Me duelen las plantas de los pies.

No soy como Batman, que desde el inicio de la historia ya era fuerte, agil, flexible y rudo. No soy como Batman que desde el inicio de la historia tenìa el abdomen marcado y los brazos fuertes. Yo llego al incio con unos kilos de màs, con miedo a caerme, sufro de vèrtigo, mi amor propio se tambalea al igual que mi equilibrio en una pierna, no soy un magnate y mi auto està aun en el taller. Tampoco tengo un Alfred que prepare una tina con agua tibia para calmar mi adolorido cuerpo... no señor, no soy como Batman, soy màs como yo.
La aspirante a heroina requiere un gran esfuerzo.
Namaste
Saludo al sol.
Dos horas de felicidad absoluta tres veces por semana. Mientras estoy ahì, no pienso, no recuerdo, no imagino, no sueño, no espero, no sufro, no cavilo, no desespero. Sòlo tiemblo, pero eso es debido a mi falta de fuerza fìsica y mi pèsima condiciòn. Sòlo respiro. Sòlo sudo. Sòlo inhalo, exhalo y sonrìo.
Èl me pone de cabeza.
Busco mantener el equilibrio y me cuesta todo el trabajo del mundo. Sostenerme en linea recta con una pierna levantada y enganchado mi pie a mi mano me lleva al Funàmbulo. Me pregunto si èl podrìa mantenerse en la cuerda floja y yo convencerlo de ser ficciòn.
Èl empuja mi cabeza al piso.
Mi frente toca el suelo por acciòn de su palma en mi espalda.
¿De verdad puedo volverme tortuga? Mis hombros se resisten y parece que van a salirse de su lugar mientras intento ponerlos debajo de mis rodillas. Sudo, sudo, sudo. Gotas de sudor corretean en mi espalda haciendome cosquillas. Dios, que mis brazos me soporten.
Respiro, respiro. Me sostiene una pierna mientras busco el equilibrio. Mi equillibrio precario. ¿Soy o no en verdad el funàmbulo sobre el mundo? Es hoy. Sostente -dice- y me suelta. Conozco entonces mi miedo. Miedo a caer, miedo a estrellar mi cara, miedo a azotar las nalgas contra el piso. Miedo a torcerme, miedo a subir la cadera, miedo a que mis brazos no me aguanten. Y conozco entonces mi falta de equilibrio. Aùn no soy el funàmbulo, aùn no puedo cruzar en el alambre. La otra pierna -dice. Respiro, respiro, aprieto el ombligo. Puedo hacerlo, quiero hacerlo. Respiro.
Relajo el cuerpo tendida. Me hormiguea una mano. Me punza un hombro. Sè que tengo màs mùsculos de los que pensaba. Me duele donde nunca pensè que me dolerìa, incluidos los pies y las manos. Los dedos de los pies. Me duelen las plantas de los pies.
No soy como Batman, que desde el inicio de la historia ya era fuerte, agil, flexible y rudo. No soy como Batman que desde el inicio de la historia tenìa el abdomen marcado y los brazos fuertes. Yo llego al incio con unos kilos de màs, con miedo a caerme, sufro de vèrtigo, mi amor propio se tambalea al igual que mi equilibrio en una pierna, no soy un magnate y mi auto està aun en el taller. Tampoco tengo un Alfred que prepare una tina con agua tibia para calmar mi adolorido cuerpo... no señor, no soy como Batman, soy màs como yo.
La aspirante a heroina requiere un gran esfuerzo.
Namaste
13.5.09
Crash
Choquè.
Me distraje por un instante, mentira, continuè distraida como he hecho siempre y la vida me puso un alto, brutal, impactante, infinito, potenciado, pànico de media noche. Y ahora mi cuerpo tiembla, desarticulado.
No, no me lastimè. Y por gracia divina tampoco lastimè. Quiero decir, fìsicamente no fue un golpe brutal, no fue un golpe terrible, no fue crash y al hospital.
Pero emocionalmente quedè disuelta.
Ahì tienes que voy por Juàrez, casi las 11 de la noche, poca luz en la ciudad llovida, ceratti declarando que ella usò su cabeza como un revolver y yo me detengo en un alto y pienso, pienso esas pendejadas que suelo pensar, se enciende el verde y a la siguiente cuadra, el corazòn de la ciudad, meto primera y unos metros adelante meto segunda. No lo vi de lejos, un auto oscuro que sòlo alcancè a percibir como una mancha negra y grande frente a mì; mi cerebro que me dice que no alcanzarè a frenar; mis pies que presionan el freno, mi derecha jala el freno de mano y la izquierda gira el volante para poder esquivar. Sòlo recuerdo el sonido sordo, hueco, las llantas que se amarran. Las gotas caen en el parabrisa, reflejan colores de lluvia. Me apresuro a bajar, sòlo comprobar si no estoy rota y si no estàn rotos los demàs.
Una chica muerta de miedo. Me mira y mira su auto. La llanta torcida por completo, ella dice que su padre la va a matar. Yo no pienso en mi coche. Pienso en esa chica, en ese chico y en mì. Sòlo saber que estàn bien. Estamos bien, no señor policia, no necesitamos una ambulancia. Ella llora, su padre la va a matar. Yo me siento en mi auto. Pienso... a quièn llamo, a quièn llamo, lo paso sola, lo resuelvo yo, a quièn llamo. Por varios segundos no estoy en el mundo. Yo he sido quien ha chocado, quien està torcida, quien tiene la defensa rota y desviada, soy yo quien no puede moverse. Kari... puedes venir al centro? estoy bien, choquè. Ven.
Me siento pequeña. En el gigantesco vientre de la ciudad me siento pequeña. Sentada en mi auto con la puerta abierta miro a la gente que pasa y no puede evitar mirar el colapso. Tengo que reaccionar, tengo que reaccionar. Un policia se acerca, estàs bien? - sì, murmullo- no pasa nada, no pasa del susto, no pasa nada. vienes sola? ya llamaste a alguien? -ya viene mi hermana.
Busco los papeles del coche. Llega el padre de la chica, su chico le busca un pan para que se le pase el susto, ella sigue llorando. Su padre se acerca. Pienso en Jorge. Choquè, no sè què hacer, ayudame.
Los policias nos convencen que lo mejor es arreglarnos ahì, evitar el corralòn, las multas, lo jurìdico, los juicios, los abogados, ir a casa con su golpe y su responsabilidad cada quièn.
El policia me asegura que yo tenìa la preferencia, que ellos debieron frenar, pero que seguramente yo venìa a màs velocidad porque el golpe es fuerte. Le recuerdo que tengo un jeep, un auto de fierro, que no podìa venir muy ràpido estando en el centro. Me dice que ella no va a aceptar su culpa, y que para èl, las dos hemos tenido parte de culpa. Habla algo del dinero, de cuentas por pagar, de multas. No me importa, no pienso en ello, no me importa. Sòlo pienso que me distraje un momento, y que pudo ser peor, que los pude lastimar, aun si hubiese sido totalmente su culpa. El padre acepta su responsabilidad y acepta que cada quien se haga cargo de su daño. Jorge dice que es lo mejor, acepto. Mi hermana me pregunta si estoy bien, mira mi defensa doblada, mi intermitente rota y me parece que tampoco le importa, que le asusta mi cara, mi cuerpo que no dice nada, pero me conoce, sabe que màs adelante sucederà el colapso.
Volvemos a casa, Jorge nos acompaña.
Me quedo con mi hermana. Tengo que ir mañana al doctor a que revise mi cuello que por ahora no sè si me duele por el golpe o por el estrès, por la tenciòn. No sè què me duele.
Mi cuerpo se desarticula y tiemblo. Quiero llorar. Karina me abraza y pregunta porquè lloro. Si es porque pienso que no tengo un papà que me defienda. No. No conozco la sensaciòn que me atrapa.
Pienso en mi distracciòn. Mi cabeza me dice que esa distraciòn no puede suceder màs, no debe suceder màs. Un alto definitivo, un choque sòlido. necesito dejar de pensar.
Pienso en mi pequeñez. Cualquier dìa, cualquier hora.
Me distraje por un instante, mentira, continuè distraida como he hecho siempre y la vida me puso un alto, brutal, impactante, infinito, potenciado, pànico de media noche. Y ahora mi cuerpo tiembla, desarticulado.
No, no me lastimè. Y por gracia divina tampoco lastimè. Quiero decir, fìsicamente no fue un golpe brutal, no fue un golpe terrible, no fue crash y al hospital.
Pero emocionalmente quedè disuelta.
Ahì tienes que voy por Juàrez, casi las 11 de la noche, poca luz en la ciudad llovida, ceratti declarando que ella usò su cabeza como un revolver y yo me detengo en un alto y pienso, pienso esas pendejadas que suelo pensar, se enciende el verde y a la siguiente cuadra, el corazòn de la ciudad, meto primera y unos metros adelante meto segunda. No lo vi de lejos, un auto oscuro que sòlo alcancè a percibir como una mancha negra y grande frente a mì; mi cerebro que me dice que no alcanzarè a frenar; mis pies que presionan el freno, mi derecha jala el freno de mano y la izquierda gira el volante para poder esquivar. Sòlo recuerdo el sonido sordo, hueco, las llantas que se amarran. Las gotas caen en el parabrisa, reflejan colores de lluvia. Me apresuro a bajar, sòlo comprobar si no estoy rota y si no estàn rotos los demàs.
Una chica muerta de miedo. Me mira y mira su auto. La llanta torcida por completo, ella dice que su padre la va a matar. Yo no pienso en mi coche. Pienso en esa chica, en ese chico y en mì. Sòlo saber que estàn bien. Estamos bien, no señor policia, no necesitamos una ambulancia. Ella llora, su padre la va a matar. Yo me siento en mi auto. Pienso... a quièn llamo, a quièn llamo, lo paso sola, lo resuelvo yo, a quièn llamo. Por varios segundos no estoy en el mundo. Yo he sido quien ha chocado, quien està torcida, quien tiene la defensa rota y desviada, soy yo quien no puede moverse. Kari... puedes venir al centro? estoy bien, choquè. Ven.
Me siento pequeña. En el gigantesco vientre de la ciudad me siento pequeña. Sentada en mi auto con la puerta abierta miro a la gente que pasa y no puede evitar mirar el colapso. Tengo que reaccionar, tengo que reaccionar. Un policia se acerca, estàs bien? - sì, murmullo- no pasa nada, no pasa del susto, no pasa nada. vienes sola? ya llamaste a alguien? -ya viene mi hermana.
Busco los papeles del coche. Llega el padre de la chica, su chico le busca un pan para que se le pase el susto, ella sigue llorando. Su padre se acerca. Pienso en Jorge. Choquè, no sè què hacer, ayudame.
Los policias nos convencen que lo mejor es arreglarnos ahì, evitar el corralòn, las multas, lo jurìdico, los juicios, los abogados, ir a casa con su golpe y su responsabilidad cada quièn.
El policia me asegura que yo tenìa la preferencia, que ellos debieron frenar, pero que seguramente yo venìa a màs velocidad porque el golpe es fuerte. Le recuerdo que tengo un jeep, un auto de fierro, que no podìa venir muy ràpido estando en el centro. Me dice que ella no va a aceptar su culpa, y que para èl, las dos hemos tenido parte de culpa. Habla algo del dinero, de cuentas por pagar, de multas. No me importa, no pienso en ello, no me importa. Sòlo pienso que me distraje un momento, y que pudo ser peor, que los pude lastimar, aun si hubiese sido totalmente su culpa. El padre acepta su responsabilidad y acepta que cada quien se haga cargo de su daño. Jorge dice que es lo mejor, acepto. Mi hermana me pregunta si estoy bien, mira mi defensa doblada, mi intermitente rota y me parece que tampoco le importa, que le asusta mi cara, mi cuerpo que no dice nada, pero me conoce, sabe que màs adelante sucederà el colapso.
Volvemos a casa, Jorge nos acompaña.
Me quedo con mi hermana. Tengo que ir mañana al doctor a que revise mi cuello que por ahora no sè si me duele por el golpe o por el estrès, por la tenciòn. No sè què me duele.
Mi cuerpo se desarticula y tiemblo. Quiero llorar. Karina me abraza y pregunta porquè lloro. Si es porque pienso que no tengo un papà que me defienda. No. No conozco la sensaciòn que me atrapa.
Pienso en mi distracciòn. Mi cabeza me dice que esa distraciòn no puede suceder màs, no debe suceder màs. Un alto definitivo, un choque sòlido. necesito dejar de pensar.
Pienso en mi pequeñez. Cualquier dìa, cualquier hora.
10.5.09
Negra
Hoy le compraba flores a la negra. Ella reìa. La despertaba no mi prisa por darle un beso sino la canciòn clàsica que F le cantaba a las 7 de la mañana. F siempre se levantò temprano y hoy no fue la excepciòn. F vino hoy, a eso de las 9. Quizà èl tambièn extrañò el abrazo, la enorme mirada negra, profundo abismo de amor incontenible e interminable, abismo de estrellas, cuna de ternura. Negra nos abrazaba por igual a los tres. Echados en la cama como camada de cachorros recièn paridos. No podiamos dejar de sentirnos pequeños, abrazados a su pecho.
No hay mucho que decir, sòlo constatar una vez màs, un dìa màs, que Negra hace falta. Que al paso de 11 meses, sigue siendo una làgrima constante. Un nudo doloroso en la garganta. Una pena negra como sus ojos. Como sus ojos que hoy no me ven.
Sì, la extraño hoy tambièn.
***
Apenas una linea para no quebrar.
No hay mucho que decir, sòlo constatar una vez màs, un dìa màs, que Negra hace falta. Que al paso de 11 meses, sigue siendo una làgrima constante. Un nudo doloroso en la garganta. Una pena negra como sus ojos. Como sus ojos que hoy no me ven.
Sì, la extraño hoy tambièn.
***
Apenas una linea para no quebrar.
20.4.09
Miaulina III
De profundis clamavo a te, domine.
...
Son las 02:18 de la madrugada y no estàs. Y sè que llegaràn las 3, y no estaràs.
Olvidarte se ha vuelto una tarea pesada, agobiante, que desgasta.
Con este corazòn recorro las calles y busco una vez màs perderme en una telaraña de brazos y vientres inconexos. Sucesiòn de cuerpos vacìos en mi cama.
Con este corazòn atado, extraido, abandonado, solitario, lastimado, mordido, ultrajado, vejado, adolorido, cansado, desahuciado, desterrado, descolorido, apañado, vencido, muerto, sepultado, agrietado y desconocido.
Que aun asì, no deja de latir.
Pensarte se ha vuelto un remolino de rabia y tristeza, de resignaciòn aletargada, de minusculos dientes clavados en la espalda.
Verte ha dejado de ser gozo infinito.
Oirte ha mutado en enjambres afilados.
Devuelveme la paz que yo misma lance al abismo buscando navegar por otro destino que no me correspondìa.
Yo que quise ser lo que no soy.
Yo que quise reir en otra boca.
Yo que quise no ser yo.
Que calle el mundo; un minuto de silencio para que escuche mi voz.
No deberìa ser una cruz - pensò- no deberìa ser una cruz; deberìa ser un ala.
...
Son las 02:18 de la madrugada y no estàs. Y sè que llegaràn las 3, y no estaràs.
Olvidarte se ha vuelto una tarea pesada, agobiante, que desgasta.
Con este corazòn recorro las calles y busco una vez màs perderme en una telaraña de brazos y vientres inconexos. Sucesiòn de cuerpos vacìos en mi cama.
Con este corazòn atado, extraido, abandonado, solitario, lastimado, mordido, ultrajado, vejado, adolorido, cansado, desahuciado, desterrado, descolorido, apañado, vencido, muerto, sepultado, agrietado y desconocido.
Que aun asì, no deja de latir.
Pensarte se ha vuelto un remolino de rabia y tristeza, de resignaciòn aletargada, de minusculos dientes clavados en la espalda.
Verte ha dejado de ser gozo infinito.
Oirte ha mutado en enjambres afilados.
Devuelveme la paz que yo misma lance al abismo buscando navegar por otro destino que no me correspondìa.
Yo que quise ser lo que no soy.
Yo que quise reir en otra boca.
Yo que quise no ser yo.
Que calle el mundo; un minuto de silencio para que escuche mi voz.
No deberìa ser una cruz - pensò- no deberìa ser una cruz; deberìa ser un ala.
25.3.09
Miaulina II
Farsa casera en 4 movimientos para mariposa terrorista y orquesta


... loada sea la soledad que me recuerda quièn soy...
Biniza, marzo de 2009
...........................................
A partir de una idea sobre el ensayo Lectura en silencio de Carla Patricia Quintanar, 2009.
... loada sea la soledad que me recuerda quièn soy...
Biniza, marzo de 2009
...........................................
A partir de una idea sobre el ensayo Lectura en silencio de Carla Patricia Quintanar, 2009.
15.3.09
Marzo de los condenados
Porque ya no me llamas, porque ya no me sigues, porque ya no me alcanzas. Porque has dejado al cartero pasando por mi puerta sin dejar nada. Porque te has vuelto silencio y yo desesperanzada. Porque ya pasas los domingos con otros ojos mirando tus ojos; porque ya no me despiertas a media madrugada. Porque ya no subes a un tren, ansioso y taciturno esperando mirarme al salir de èl.
Y yo sigo asì, igual, como siempre, recorriendo pasillos, calles, ciudades. Porque yo sigo asì, igual, como siempre, veleta de papel y aguamala.
Porque me haces gritar, escapar, correr, ganas de volver atràs; tù que prometiste seguirme hasta el fin del mundo, tù que prometiste viajar al infierno, tù que prometiste ser Orfeo, Fausto y caballero; tù que prometiste llevar tejido en tu bandera, mi nombre, Miaulina.
Y yo salgo ahora, afiebrada y telùrica, arrabiata et disperata, cercandoti in ogni sera, ogni notte, ogni viso, ogni uommo, ogni vuoto, ogni pugno. Y yo salgo ahora, afiebrada y telùrica a buscar un golpe certero en mitad de mi pecho que desate la furia y reviente mis sentidos; y yo salgo ahora, afiebrada y telùrica a devolver mis pasos entre los furtivos, entre los perdidos, entre los anòdinos.
Y yo sigo asì y yo salgo asì igual afiebrada como siempre telùrica
Queriendo volver, sin aceptar que me he ido.
...
Sarafina FaMale; marzo de los condenados.
14.3.09
marzo de los hijoeputa
Hace unas horas entendì, eso que hacen los hombres de pronto, las ganas de salir a la calle y buscar pleito. Las ganas de romperle la cara a alguien, provocar que a uno lo madreen, pa sacar esa energìa podrida y pesada que de pronto (por un motivo) se anuda en el estòmago.
Sì, esta noche tengo ganas de partirle la madre a alguien. Por algo dios no me hizo hombre, que sabìa que el 14 de marzo de 2009 saldrìa en busca de que alguien me reventara a madrazos las ganas frustradas que traigo dentro. Sabìa, en su inteligencia infinita, que hoy me habrìan enviado directo al hospital.
Sì, esta noche tengo ganas de partirle la madre a alguien. Por algo dios no me hizo hombre, que sabìa que el 14 de marzo de 2009 saldrìa en busca de que alguien me reventara a madrazos las ganas frustradas que traigo dentro. Sabìa, en su inteligencia infinita, que hoy me habrìan enviado directo al hospital.
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