7.8.09

Bushido - 5



Chugo


...no tengo cama, hago de mi mente mi lugar de reposo...


Està por amanecer - pienso mirando la oscuridad por mi ventana.
Sigo dando vueltas. Hacìa semanas que esto no ocurrìa y ahora el insomnio de nuevo se ha metido en mi cama enredadose en mis sàbanas, poseeyendo mi almohada exiliandome de mi colchón. Me levanto, me siento en la orilla, veo una pelìcula en la televisiòn, tomo agua, me da hambre, como cereal, leo, respiro, està por amanecer - repito.

¿Què dìa es este que con urgencia me llama a vivirlo? ¿Què signos son estos que igual que pirañas mordizquean mis costados sin arrancarme tajos? ¿Què aires son estos que no reconozco, con aroma a chocolate lejano? ¿Y quièn es esta voz que aconseja respirar mientras se apea en mi cabeza?

Una vez màs levantar la cabeza.

Hay varios motivos invitaciones al insomnio, con el paso de las horas van cayendo las noticias, las certezas, las constataciones, las palabras, las acciones, los temores... ah sì, esos temores de que los deseos se hagan realidad y no tenga la sabidurìa ni la entereza para cumplirlos.
Y si dios decide hacerme dios...

Dios, hazme dios, hazme dios! clamò èl como clamo ahora yo. Dios, hazme yo, hazme yo! ¿y si dios decide hacerme yo? ¿Què voy a hacer si de pronto amanece y veo que soy yo? ¿Què voy a hacer cuando ya no haya màs que hacer excepto ser lo que a gritos pido ser?

Y què voy a hacer ahora que me ven, gata travestida por los balcones, caballero funàmbulo con la izquierda herida, marinero de barquito con càscara de nuez, lanzadora de botellas al mar de los designios, Miaulina de cera, Anònimo de sal.

Y què voy a ser ahora que no hay màs que hacer.

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Mi querida señora C: hoy me enojo. La repeticiòn de frases en bocas distintas, el mismo final en diversos caminos, la misma mentira en otrora verdades. El mal de nunca acabar. ¿Cuàles son los tiempos, entonces, que oigo galopantes? ¿Me engañan mis oìdos? ¿Ven mis ojos alucinaciones a punta de no ver nada? Y què pena, què pena me da.

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Alessa me dice que soy su valiente favorito. Hoy siente ganas de llorar el valiente de Alessa, se sienta bajo el mismo àrbol que Didi y Gogo y espera sin saber esperar. Lleva herida la rodilla izquierda, el tobillo izquierdo, el cuello izquierdo. ¿Alguien sabe què lado es, masculino o femenino; noche o dìa; solo o luna? Se sienta y quiere llorar por sus heridas. Sabe que esta vez no son en vano, hay un motivo importante por el cual se ha lanzado de nuevo a la batalla (queriendo ser radical en la dulzura ) pero està cansado, su cuerpo està agotado y su mente camina dando pasos en falso. El funàmbulo DeLlira no puede cruzar hoy. Està lastimado. Està triste, està dolido. Mira a sus compañeros de batalla y llora en silencio sin làgrimas en los ojos por ellos tambien, porque sus armaduras estàn agrietadas, porque estàn travestidos, porque tienen un buen objetivo y luchan con todo lo que pueden ser. Porque siguen un llamado que aun no saben si es de dios o del diablo.

Y caminan, a travès de la noche, solos y acompañados, luciernagas desterradas, abandonando Màs Allà. No señor, es que ya no queremos estar mas allà. Sino Acà, en la tierra de siempre serà.



[Preambulo al viaje a travès de Màs Allà en busca de Lugar Común]

9.7.09

Bushido - 6


Yu



...no tengo espada, yo hago de mi constancia mi defensor...


[Hay una ligera tristeza, expansiòn subterranea de melancolía huèrfana de nombre y apellido. Sólo asì, un ligero temblor de piernas, un paso en falso que no llega a doblar ni caer, una incertidumbre que enciende un cerillo.]

Incapaz aun de sostenerme a mì mismo. Sigo, sigo, camino.

(¿O creo que camino? ¿O finjo que camino?)

Igual que el samurai busco ser el guerrero del valor. Hago de mi cuerpo la construcciòn de mi destino. Extiendo mis voluntades, asfixio mis miedos, enciendo mi coraje. Hago de mi cuerpo mi trabajo volitivo.

¡Pero estos brazos, dèbiles a punta de olvido! Pero estos brazos dèbiles que se vencen bajo el peso de mis pensamientos. Pero estos brazos que sòlo a otro sabìan abrazar y que al volverlos a mì me desconocen, me rechazan, me sueltan, me tiran, me jalan, me lastiman. Pero estos brazos que aùn no me pueden soportar. Estos brazos que necesito reenseñar.

Tiempo, paciencia, fe, es cuestiòn de.
Y me miro, me observo, me pregunto: ¿es acaso mi cuerpo culpable de su debilidad? ¿no fui yo quien lo dejò olvidado en un rincòn enterrado bajo montones de pereza y desdèn? Vuelvo a insistir entonces. Una vez màs sin tocar el piso, una vez màs extendidos a los lados, una vez màs de cabeza, una vez màs hacia el frente.

ser lo que quiero ser requiere un gran esfuerzo. y un largo tiempo.

6.7.09

Bushido - 7

Makoto



...no tengo armadura, yo hago de mi corazòn mi protección...



Ya estàn muy cerca, Señora C; ya los oigo, percibo los cascos golpeando la tierra y las amarras de las fundas siseando entre las piedras.

Ya estàn muy cerca, tan cerca que es posible percibir el olor de la advertencia. Es menester tomar las providencias. Apearse en el centro de uno mismo y mirar, con ojos bien abiertos, las puertas de entrada.

(pero no olvides tù que la dama Miaulina es fanàtica de fundirse entre muros y atravesar ventanas, que Lady I se lanza entre lianas mientras que la Condesa de L se cuela en ondas agudas y la señora C maneja la bruma)

Ya estàn cerca, tan cerca que traen consigo la hora señalada para cumplir las promesas.

(¿Seremos capaces de hacer florecer el verbo que tanto invocamos?)

Ya estàn cerca, señora C, tan cerca que nos erizamos desde la espina y respiramos dispuestos a la tierra de nadie, a Màs allà donde el aquì sì se realiza en subjuntivo pluscuamperfecto.

Ya estàn cerca, señora C, tan cerca que nuestros espiritus de guerrero ya se agitan y reverberan en la felicidad del encuentro.

No hay màs tibiezas, salimos a por lo nuestro, buscamos el abrigo rocoso donde guarecer las armas, llegamos al final del ùltimo pasillo, ya no más manzanas envenenadas, no màs renegar de nuestro apellido, basta de tejer mortajas, ni un hilo màs para matar un ser distinto, no màs quedar en solitario al pie de la cruz, sin reloj marcando las doce, no màs detràs de la puerta, adios a morir esperando en el desierto, no a las espadas amenazando nuestros cuellos, no subir màs a un aviòn con otro vuelo, y no tejer màs en la rueca de los miedos.

......


Caballero de las melodìas distorsionadas, Caballero funàmbulo DeLlira, Caballero danzante de las alturas, Caballero de rostro tripartito... y no màs arrinconarse y cavilar.

La Jornada: Trópico de la libertad

La Jornada: Trópico de la libertad

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3.7.09

no voy a ser yo


Y ahora què pasa?
Instintivamente, doy un salto en el vacìo.
Veo mi cuerpo que lentamente se va volviendo otro. ¿es mio ese pie frente a mi frente que no habìa visto?
¿Es mia esa mano que atraviesa mi espalda para llegar hasta el otro lado?
¿Soy esa yo que me mira mirarla desde abajo?

Un dìa a la vez.

:::::::

Me duelen los brazos, hoy ya no casi hasta el llanto. Hace unos dìas a punto estuve de llorar por no poder mantenerme en lìnea recta sostenida solo por pies y manos a 5 centimetros del suelo. Mis brazos aun son débiles para la dificil plancha de chaturanga. De todas las posturas que aun no puedo hacer, la que me conflictua y provoca una guerra de ego es el saludo al sol. Estuve a punto de faltar a la práctica. Es que no puedo, es que me duelen los brazos, es que aun no puedo.. no Miaulina, no me lleves hoy, no me lleves hoy, por favor hoy no. Puros pretextos. Me estaban ganando la frustraciòn y el hacerme menos. Carajo-pensè- ¿es que va a poder màs una $%"$ plancha que yo?

Recordé entonces las sabias palabras de mi maestro (y tambièn sus piernas, no voy a mentir) Uno de los trabajos màs dificiles de hacer Ashtanga es vencer el propio ego, seguir aun cuando la postura no te sale correcta y no desertar cuando tu mente te dice: què hago aquì? si no puedo hacerlo.

Salì corriendo de mi casa, lanzada a la calle por ese resorte que gracias a dios a veces se me activa; faltaban 15 minutos para inciar la clase y 15 no es tan poco si se toma en cuenta que voy en el coche y que està cerca la escuela, pero es muy poco si se toma en cuenta que ese dìa todavìa manejaba como viejita espantada como consecuencia del choque. Agarrè mis tenis, mi tapete y ya no me dio tiempo de llenar el bote de agua. Ahì voy pues.. nada que voy a faltar. Ya me conozco. Si falto una vez falto dos y falto tres. Si ya faltè tres, mejor vuelvo la pròxima semana. O dentro de un mes... Ahì voy metiendo màs pata de lo que deberìa y como en toda buena secuencia de prisa histèrica se atravezó el tren. tuuuuuuuuuu tuuuuuuuuuuuuu Respiro, inhalo, exhalo, sonrio.. ya pasarà, ya pasarà... pero que pase ràpido por dios ! Las ocho con seis... tuuuuuuuuuu tuuuuuuu las ocho con diez. Aggghhh !! paso libre ! En chinga por avenida Universidad hasta llegar al boulevard Bernardo Quintana, gracias dios porque no hay tràfico y finalmente veo allà cerquita, una cuadra, mi escuela. Me estacionon y bajo corriendo, subo las escaleras corriendo y ya quitandome el sueter para ganar tiempo, corro los cinco pisos de escaleras metàlicas y en la entrada al salòn me paro en seco sin aliento porque me encuentro con mi instructor. Hola, linda, cómo estás. Pasa, pasa. Sonrio intentando reestablecer mi respiracion.

Paso, paso. Me quito los tenis, pongo mi tapete y respiro. Què mala idea subir corriendo las escaleras. Què mala idea no haber llenado el bote de agua. Què mala idea haber dudado de venir. Respiro, respiro me va a dar un infarto respiro.

Vamos a empezar. Pies juntos al frente del tapete.
Samastitih.



¨¨¨¨
pd. debìa tambièn decir que la cursi no voy a ser yo :)

20.6.09

las heridas del dragón

14 ventosas.
Desplazamiento de vèrtebra.
Espalda contracturada, inflamaciòn del coxis al cuello.

El dragòn està lastimado. Para su curaciòn es necesaria la ingesta de altas dosis etílicas, la exhalaciòn industrial de humo de colores, cafeina al por mayor, y deshinibiciòn del instinto carnìvoro.
El dragòn està en recuperación.


Para su rehabilitación, el dragón recurre a la manada. En grupo, se aventura por los aires en atención a la restauración de sus alas, de sus garras, de su espina, de su alma.

Para su convalecencia, el dragón toma otras manos que, frescas, calman su piel que arde. Siete dìas después, comienza a levantar de nuevo el rostro, arqueando la espalda, moviendo las alas.



Atención pájaros de oro: aquí ya no hay más mal de alturas.

24.5.09

Miaulin-mudra

Llego, con mi invariable cara de hush-puppie. Elijo mi lugar, casi siempre hacia el final del salòn pues aun soy principiante; pongo mi tapete y espero. Miro las piernas del instructor y me pregunto còmo se verían sus tenis bajo mi cama.

Saludo al sol.
Dos horas de felicidad absoluta tres veces por semana. Mientras estoy ahì, no pienso, no recuerdo, no imagino, no sueño, no espero, no sufro, no cavilo, no desespero. Sòlo tiemblo, pero eso es debido a mi falta de fuerza fìsica y mi pèsima condiciòn. Sòlo respiro. Sòlo sudo. Sòlo inhalo, exhalo y sonrìo.

Èl me pone de cabeza.
Busco mantener el equilibrio y me cuesta todo el trabajo del mundo. Sostenerme en linea recta con una pierna levantada y enganchado mi pie a mi mano me lleva al Funàmbulo. Me pregunto si èl podrìa mantenerse en la cuerda floja y yo convencerlo de ser ficciòn.

Èl empuja mi cabeza al piso.
Mi frente toca el suelo por acciòn de su palma en mi espalda.



¿De verdad puedo volverme tortuga? Mis hombros se resisten y parece que van a salirse de su lugar mientras intento ponerlos debajo de mis rodillas. Sudo, sudo, sudo. Gotas de sudor corretean en mi espalda haciendome cosquillas. Dios, que mis brazos me soporten.

Respiro, respiro. Me sostiene una pierna mientras busco el equilibrio. Mi equillibrio precario. ¿Soy o no en verdad el funàmbulo sobre el mundo? Es hoy. Sostente -dice- y me suelta. Conozco entonces mi miedo. Miedo a caer, miedo a estrellar mi cara, miedo a azotar las nalgas contra el piso. Miedo a torcerme, miedo a subir la cadera, miedo a que mis brazos no me aguanten. Y conozco entonces mi falta de equilibrio. Aùn no soy el funàmbulo, aùn no puedo cruzar en el alambre. La otra pierna -dice. Respiro, respiro, aprieto el ombligo. Puedo hacerlo, quiero hacerlo. Respiro.

Relajo el cuerpo tendida. Me hormiguea una mano. Me punza un hombro. Sè que tengo màs mùsculos de los que pensaba. Me duele donde nunca pensè que me dolerìa, incluidos los pies y las manos. Los dedos de los pies. Me duelen las plantas de los pies.


No soy como Batman, que desde el inicio de la historia ya era fuerte, agil, flexible y rudo. No soy como Batman que desde el inicio de la historia tenìa el abdomen marcado y los brazos fuertes. Yo llego al incio con unos kilos de màs, con miedo a caerme, sufro de vèrtigo, mi amor propio se tambalea al igual que mi equilibrio en una pierna, no soy un magnate y mi auto està aun en el taller. Tampoco tengo un Alfred que prepare una tina con agua tibia para calmar mi adolorido cuerpo... no señor, no soy como Batman, soy màs como yo.

La aspirante a heroina requiere un gran esfuerzo.
Namaste

13.5.09

Crash

Choquè.
Me distraje por un instante, mentira, continuè distraida como he hecho siempre y la vida me puso un alto, brutal, impactante, infinito, potenciado, pànico de media noche. Y ahora mi cuerpo tiembla, desarticulado.
No, no me lastimè. Y por gracia divina tampoco lastimè. Quiero decir, fìsicamente no fue un golpe brutal, no fue un golpe terrible, no fue crash y al hospital.
Pero emocionalmente quedè disuelta.

Ahì tienes que voy por Juàrez, casi las 11 de la noche, poca luz en la ciudad llovida, ceratti declarando que ella usò su cabeza como un revolver y yo me detengo en un alto y pienso, pienso esas pendejadas que suelo pensar, se enciende el verde y a la siguiente cuadra, el corazòn de la ciudad, meto primera y unos metros adelante meto segunda. No lo vi de lejos, un auto oscuro que sòlo alcancè a percibir como una mancha negra y grande frente a mì; mi cerebro que me dice que no alcanzarè a frenar; mis pies que presionan el freno, mi derecha jala el freno de mano y la izquierda gira el volante para poder esquivar. Sòlo recuerdo el sonido sordo, hueco, las llantas que se amarran. Las gotas caen en el parabrisa, reflejan colores de lluvia. Me apresuro a bajar, sòlo comprobar si no estoy rota y si no estàn rotos los demàs.

Una chica muerta de miedo. Me mira y mira su auto. La llanta torcida por completo, ella dice que su padre la va a matar. Yo no pienso en mi coche. Pienso en esa chica, en ese chico y en mì. Sòlo saber que estàn bien. Estamos bien, no señor policia, no necesitamos una ambulancia. Ella llora, su padre la va a matar. Yo me siento en mi auto. Pienso... a quièn llamo, a quièn llamo, lo paso sola, lo resuelvo yo, a quièn llamo. Por varios segundos no estoy en el mundo. Yo he sido quien ha chocado, quien està torcida, quien tiene la defensa rota y desviada, soy yo quien no puede moverse. Kari... puedes venir al centro? estoy bien, choquè. Ven.

Me siento pequeña. En el gigantesco vientre de la ciudad me siento pequeña. Sentada en mi auto con la puerta abierta miro a la gente que pasa y no puede evitar mirar el colapso. Tengo que reaccionar, tengo que reaccionar. Un policia se acerca, estàs bien? - sì, murmullo- no pasa nada, no pasa del susto, no pasa nada. vienes sola? ya llamaste a alguien? -ya viene mi hermana.

Busco los papeles del coche. Llega el padre de la chica, su chico le busca un pan para que se le pase el susto, ella sigue llorando. Su padre se acerca. Pienso en Jorge. Choquè, no sè què hacer, ayudame.

Los policias nos convencen que lo mejor es arreglarnos ahì, evitar el corralòn, las multas, lo jurìdico, los juicios, los abogados, ir a casa con su golpe y su responsabilidad cada quièn.

El policia me asegura que yo tenìa la preferencia, que ellos debieron frenar, pero que seguramente yo venìa a màs velocidad porque el golpe es fuerte. Le recuerdo que tengo un jeep, un auto de fierro, que no podìa venir muy ràpido estando en el centro. Me dice que ella no va a aceptar su culpa, y que para èl, las dos hemos tenido parte de culpa. Habla algo del dinero, de cuentas por pagar, de multas. No me importa, no pienso en ello, no me importa. Sòlo pienso que me distraje un momento, y que pudo ser peor, que los pude lastimar, aun si hubiese sido totalmente su culpa. El padre acepta su responsabilidad y acepta que cada quien se haga cargo de su daño. Jorge dice que es lo mejor, acepto. Mi hermana me pregunta si estoy bien, mira mi defensa doblada, mi intermitente rota y me parece que tampoco le importa, que le asusta mi cara, mi cuerpo que no dice nada, pero me conoce, sabe que màs adelante sucederà el colapso.

Volvemos a casa, Jorge nos acompaña.

Me quedo con mi hermana. Tengo que ir mañana al doctor a que revise mi cuello que por ahora no sè si me duele por el golpe o por el estrès, por la tenciòn. No sè què me duele.
Mi cuerpo se desarticula y tiemblo. Quiero llorar. Karina me abraza y pregunta porquè lloro. Si es porque pienso que no tengo un papà que me defienda. No. No conozco la sensaciòn que me atrapa.

Pienso en mi distracciòn. Mi cabeza me dice que esa distraciòn no puede suceder màs, no debe suceder màs. Un alto definitivo, un choque sòlido. necesito dejar de pensar.
Pienso en mi pequeñez. Cualquier dìa, cualquier hora.

10.5.09

Negra

Hoy le compraba flores a la negra. Ella reìa. La despertaba no mi prisa por darle un beso sino la canciòn clàsica que F le cantaba a las 7 de la mañana. F siempre se levantò temprano y hoy no fue la excepciòn. F vino hoy, a eso de las 9. Quizà èl tambièn extrañò el abrazo, la enorme mirada negra, profundo abismo de amor incontenible e interminable, abismo de estrellas, cuna de ternura. Negra nos abrazaba por igual a los tres. Echados en la cama como camada de cachorros recièn paridos. No podiamos dejar de sentirnos pequeños, abrazados a su pecho.

No hay mucho que decir, sòlo constatar una vez màs, un dìa màs, que Negra hace falta. Que al paso de 11 meses, sigue siendo una làgrima constante. Un nudo doloroso en la garganta. Una pena negra como sus ojos. Como sus ojos que hoy no me ven.

Sì, la extraño hoy tambièn.

***

Apenas una linea para no quebrar.

20.4.09

Miaulina III

De profundis clamavo a te, domine.

...
Son las 02:18 de la madrugada y no estàs. Y sè que llegaràn las 3, y no estaràs.
Olvidarte se ha vuelto una tarea pesada, agobiante, que desgasta.
Con este corazòn recorro las calles y busco una vez màs perderme en una telaraña de brazos y vientres inconexos. Sucesiòn de cuerpos vacìos en mi cama.
Con este corazòn atado, extraido, abandonado, solitario, lastimado, mordido, ultrajado, vejado, adolorido, cansado, desahuciado, desterrado, descolorido, apañado, vencido, muerto, sepultado, agrietado y desconocido.

Que aun asì, no deja de latir.

Pensarte se ha vuelto un remolino de rabia y tristeza, de resignaciòn aletargada, de minusculos dientes clavados en la espalda.
Verte ha dejado de ser gozo infinito.
Oirte ha mutado en enjambres afilados.


Devuelveme la paz que yo misma lance al abismo buscando navegar por otro destino que no me correspondìa.
Yo que quise ser lo que no soy.
Yo que quise reir en otra boca.
Yo que quise no ser yo.

Que calle el mundo; un minuto de silencio para que escuche mi voz.


No deberìa ser una cruz - pensò- no deberìa ser una cruz; deberìa ser un ala.