13.2.09

febrero de los enamorados


vivo solo.
como solo .
duermo solo.
Amanezco solo.
escribo solo.

En esta casa que se ha quedado llena de recuerdos, de risas apagadas y muertes contìnuas, vivo solo.
Los fantasmas duermen a mi lado dejandome acurrucado en una esquina de mi cama.
No es la soledad que yo querìa.
Y tras conseguir esta libertad anhelada, a un precio que habrìa preferido no pagar, como canta el cantante aquèl:
¿dònde pongo lo hallado?

30.1.09

33


yo sòlo quiero aprender a volar

17.1.09

ocio y negocio

Bien dicen que la ociosidad es la madre de todos los vicios. Para mi la ociosidad es la madre del aburrimiento, y el aburrimiento es el padre de las historias de mi cabeza. Por lo general son hijos negativos, paranoicos y vengativos. Las invenciones que brotan cuando estoy aburrida normalmente no llegan a buen final. Siempre estàn regidas por la educaciòn sentimental de la gloriosa televisiòn mexicana, las pelìculas de Pedro Infante y las novelas. Dramas, puros dramas se suceden en esta mentecita revuelta. Y heme ahì, que a veces me ahogo, a veces me enfermo, a veces lloro, a veces me separo, a veces renuncio, a veces me suicido, a veces choco. Claro, me pongo lista y procuro no morir en estas historias, porque siempre està el temor latente de que las cosas que piense se vuelvan realidad. Asì que cuando me suicido, siempre llega un/a oportuno/a que me lleva al hospital y me salva la vida. Entonces fantaseo en el hospital. Mis amigos, mi familia, los que no me quieren lloran y se lamentan, piensan que han perdido el tiempo, que soy lo mejor que les ha pasado y llegan en hordas a decirmelo. Pura fantasìa...
En la realidad soy tan sana como mi abuela de 92 años; tan afortunada que nunca me he roto nada y mi peor visita al hospital ha sido por una piedra en el riñòn. En la realidad las hordas de amigos no existen, sòlo unos cuantos pero màs valiosos que los imaginarios, que no me dicen que me quieren por estar moribunda, sino me regañan por las pendejadas que pienso cuando estoy aburrida y harta de mi cotidiano no hacer nada. Y me dicen que me quieren cuando estamos tras los tequilas o los vinos, persiguiendo nubecitas y dragoncitos. Bailes de media noche.
Mi vida por estos dìas transcurre entre la nada y la angustia de la nada; entre la bùsqueda y la paciencia para encontrar. Me aburro enormemente los dìas en que nadie se conecta al chat y no hay entrevistas para un pròximo trabajo... invento cosas, le doy vueltas a las historias de Anònimo y pongo un par de letras en el Cazador de fuegos fatuos. Ojalà no tarden en iniciar los cursos de animaciòn y guiòn. Por salud mental necesito hacer algo que me emocione.
Las clases de yoga ayudan, y las de nataciòn prometen.
Promesas... que no se me vaya la vida en promesas.

Please hold me and whisper that you love me and promised that your dreams are only of me.

Mi ànimo sin embargo ha cambiado. Mi telòn de fondo ya no està hecho de tristeza y melancolìa. Ahora veo unos pequeños capullos que prometen una primavera florida. Promesas. Me lleno de promesas. Estoy bien. Mi huracàn interior ha mutado y ahora soy màs como esa bahìa que me mostrò Martìn del Campo en una foto, mientras decìa que esa era mi alma y ponìa su huella imborrable en mi arena.

Algunos dìas vuelvo a ver mi futuro, algunas imagenes de lo que serè, de lo que harè, han comenzado a volver, luego de un par de años de olvido. Ahì estàn - latiendo apenas como impulso elèctrico que pormete carga motivante.

Por ahora mi lucha es contra el ocio que invade mi vida, contra esta desmotivante falta de fechas en mi agenda.

Pero una llamada cambiò la perspectiva. Hay una encrucijada y una maleta aùn no guardada que apuntan a nuevos aires, a nuevas caras, a nuevas imaginerìas. ¿Se cumplirà el designio?
Un par de palabras màs, un par de ajustes màs y quizà, quizà, quizà haya algo nuevo y diferente que contar.

Febrero acecha, como el febrero de los aires verdes.

12.1.09

Siguiendo la luna

Mi primer escrito del año. auch..¿tendría que sentirme intimidada por él? ¿Hacer que la escribiera Anónimo ahora que le gusta el reflector? O hablar de mis veradas de fin año. Habitante del pasado... aquí voy de nuevo, pero ya empecé a vivir hoy. Ni ayer ni mañana. Hoy.

Me dije que no quería hacer un recuento... para mentirme hago un Re-cuenta.

I
Anónimo salió a la calle como mejor le gustó. Trepado en su alambre, funámbolo de aire. En diciembre se coló a la exposición de Carlita Quintanar, acá una fotito para todos sus fans :) cortesía del buen Edxo.



y la verdad que me encantó! golpe de adrenalina, aire nuevo, y promesas de una pronta animación con música del super Ema, corazoncito entrañable.

II

Quiero ver amanecer, pero del otro lado ver amanecer, pero que alguien se quede aquí para saber si yo sigo vivo. Me reenamoré de los Fabulosos, y es que son realmente fabulosos; un oráculo de fin de año, un grito que salió de mi garganta enronquecida y que no se detiene. Sí señor, descubrí que me gusta cantar y bailar y que una vez iniciado no me puedo detener y ahora canto y bailo sin parar como si tuviese que recuperar todos los años en que me silencié y detuve por pena a hacer el ridiculo. No hay fotos, porque la voz no se fotografía, pero puedo recordar muy bien mi primer día de baile en una fiesta, en una peda, con buenos amigos y una xalapeñita gladiadora que se volvió mi caballero andante por un buen motivo.

III
Al agua pata! y por primera vez nadé !!! ah, qué belleza !! tuve un arranque de valor y me aventé al agua, sin chaleco y sin protección y me dije, cómo chingados no! a nadar que ya es hora!! y ahi voy con Cami y Kara..qué felicidad! Aquí una fotito, para los que tengan dudas ja, cortesía del buen pitcher Dante.

Esa cosa azul enmedio, soy yo.

IV
Confesión. Y es que ahora toda mi familia sabe que tengo un tatuaje, que fumo marihuana, que me voy a la cama a las 7 de la mañana y que tomo cervezas y tequilas como el más borracho de mi familia. Pura fiesta, fiesta tras fiesta y montones de risa, de alegría y aprendizaje con los más más de mis primos y primas. Eso de tener el reloj volteado y no conocer las mañanas por dos semanas. También saben (cosa que quizá los aturde un poco) que no dejo de cantar que quiero ver amanecer, pero del otro lado amanecer, pero que alguien se quede aquí para saber si yo sigo vivo y que mi cuerpo se mueve, se mueve y se mueve al compás de qué sé yo. De estas no hay fotos, gracias a dios !!

V
Re-cuerdo. Fui al pueblo sin mis papás. Los extraño, pero me puse en la piel las flores coloridas y brillantes que me recuerdan mis raices. Ya sé de dónde vengo, de mi árbol milenario que me hace sentir bien. Flores para no estar mal, flores para no estar mal. Y de flores me lleno yo en este amanecer de enero 12 de 2009.

VI
Y lo demás será siempre lo de menos. Bunbury y yo nos reconciliamos.

VII
Y al final quiero verte de nuevo contenta.
Ahora que volví de la fiesta, que la vacación terminó y de nuevo estoy en mi departamento de porvenir 100, tengo la certeza de que finalmente opto por mí. Finalmente el reflector me apunta y mi más bello compinche soy yo. Y aquí una foto de mi sonrisa, cortesía de la vida.


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...porque la gloria va a llegar, y sin saber cómo pasó, por sólo poder escuchar cómo te late el corazón...

2.12.08

mi corazón es un tambor


A mí me pasó al revés, bueno, no sé qué tan al rev´s o al mismo lado. La cosa es que hace un par de semanas empecé a sentirme rabiosa. Muy rabiosa, a todo aquél que se acercaba a mí le mostraba mis dientes que no mi sonrisa en una mueca extraña, pero mia, absolutamente mia y real como mis pies. Pasé varios días, una semana así, gritando, tirando, rompiendo y llorando hasta cansarme. Le eché la culpa a mi mamá por haberse muerto. Le eché la culpa a mi papá por haberse muerto. Le eché la culpa a Eme Á por no entenderme. Le eché la culpa a Ele y Erre por estar lejos. Le eché la culpa al boiler por estar descompuesto. Le eché la culpa a Ludovico, por haber desaparecido. Y pensé: esta rabia me va a matar.
Pero no me mató. Sólo me torció un poco más al convertirse en tristeza. La bella cosa es que no era la tristeza de la depresión, era eso, sólo eso: tristeza. Tristeza. Y me puse triste, y caminé triste, y hablé triste y me reí triste y comí triste y dormí triste y lloré triste y corrí triste y me revolví triste y me alegré triste y viajé triste y volví triste.
Una noche me dio por pensar. Pensar en la tristeza. ¿De dónde viene y adónde va? Y pensar y pensar en la tristeza me llevó a sentirme mal por sentirme mal, a enojarme por sentirme mal, a llorar por sentirme mal, a gritar por sentirme mal y enfurecerme por sentirme mal. Y ahí está que se me ocurre decirle a alguien toda la palabrería circundante a mi tristeza. Y ahí está que me responde si no sólo podía sentirme triste y ya. Sin todo lo demás.
Y ahí está que encendí mi coche (y como dice el cantante español: metí primera, segunda, tercera, cuarta, quinta y me fui al centro, solo en la noche oscura), dando vueltas por cualquier calle diminuta y escondida por donde no pasé antes nunca. Me detuve en el mirador de Milenio III, al que hace muchos años los teatreros amigos y yo llamabamos disneylandia. Hacía frío, mucho frio, la masa polar número no sé cuál que afectó el país. Mucho viento helado que me cortaba el rostro y las manos. (Porque, qué sería de la tristeza y las ganas de llorar si no hay reacción en la naturaleza ) Y me veia a mí misma como en una película vieja y efectista. Parada ahí, lejos de la ciudad, parada ahí en sus olanes, llorosa y rabiosa, demandante y gritona, cuestionando a dios y la vida porqué porqué porqué, hasta que me cansé y bajé del cerro metiendo de mas el acelerador y llegué a casa, donde de nuevo me esperaba la soledad entre mis sábanas, para oir de nuevo ese sonido, ese espasmo que repite cada noche un-dos, un-dos, mi corazón es un tambor.

16.11.08

no me nombres por favor













porque soy vacío y sustancia

porque soy continente y contenido

a la hora en que llegan los tiburones mordiendo mis costados, clavando sus diminutos colmillos en mi piel que se resquebraja, agrietada mi musculatura.

mientras alguien canta loas al naranjo en flor, esta mañana de domingo, fría y norteada, yo también declaro que no es de piedra mi textura.

mientras en mi corazón se agita el desasosiego de lo imposible, la ansiedad de la ausencia y la desesperación de la ilusión amputada; acabo de darme cuenta que me falta frialdad y me siento socio de la soledad.

a lo Fanny Fink, también, yo tampoco voy a ofrecerme como una naranja pasada.

11.11.08

un barquito de cáscara de nuez


El fin de semana pasé, quizá, mis más novedosas horas en el agua. Se siente bien no tocar la tierra. Se siente bien estirar las piernas, las puntas de los dedos y no rozar la arena. Se siente bien estar a más de un metro de distancia de la orilla. Se siente bien moverse en el agua y flotar, avanzar un poco, retroceder, volver a avanzar, dar una pequeña vuelta, irse familiarizando con el agua, con el fondo lejano y mover los brazos uno tras otro. Por primera vez no pasé todo el tiempo viendo sólo cómo los demás se divierten y nadan, claro, aún no crucé un lago, aún no nado sola, pero el hecho de moverme un poco más libre fue ma-ra-vi-llo-so! Me tenía fascinada la sensación del agua al mover las piernas y no tocar nada, la sensación de perder el miedo y alejarme de la orilla, queriendo dentro de poco poder avanzar más. Sin miedo, contenta, a salvo.

Estar ahí, en esa agua, flotando y sin tocar fondo me hizo recordar las veces que casi me ahogo en el ojo de agua de Ixtepec por no saber nadar y no usar chaleco salvadidas. Dos veces. También me hizo pensar en mi recién adquirida orfandad. Quizá por la cercanía con el agua tengo ahora una representación visual de mí misma respecto a la falta de mis padres. Me siento como si de pronto me hubiesen lanzado a lo más profundo del mar, de noche, sin orillas cercanas o siquiera visibles, sin saber nadar, sin chaleco salvavidas ni llantita para flotar. Y mi trabajo es respirar ahí, mantenerme a flote. Nadar y salvarme. Tengo la sensación de no tener tiempo para tener miedo, aunque miedo tengo y mucho; si me tardo en lograr flotar me ahogaré; si me tardo en aprender a nadar en el mismo instante, me ahogaré. Y así me siento, queriendo mantenerme a salvo, sin hundirme, queriendo salvarme, nadar y llegar a alguna orilla.
Esta recién adquirida orfandad sólo puede llevarme a dos puntos: en el primero vencen el miedo y la ausencia, la tristeza, la falta de voluntad y coraje, me ahogaré irremediablemente, me hundiré por siempre en la desesperación y el llanto, en la dependencia de mis muertos. En el segundo, tendré que volverme un pez y nadar en un segundo, tendré que volverme cocodrilo, entrar y salir a tierra y agua indistintamente; tendré que mutar de inmediato, volverme un ser independiente, vivo, que estira la espina y levanta la cara, que mira al mundo como el sobreviviente de su propia tragedia.
Hay días en los que gana terreno el desasociego y quiero que todo termine, que la soledad termine, que la ausencia termine, que el llanto termine, que los años terminen.
Hay días, sin embargo, en los que quiero que la libertad no termine, que las piernas no se cansen, que la risa me persiga y la vida me contagie.

Un día, estaré parada en una de esas dos orillas que por ahora siguen un poco distantes. En la noche, mientras camino, no puedo ver bien cuál de las dos esta´más cerca y hacia cuál de ellas me dirijo. Lo hago a ciegas un poco, algunas veces con auxilio de luciernagas.

Un día estaré parada en una de esas dos orillas, y el tiovivo de mi corazón habrá llegado al final de un camino.

Mientras, sigo moviendo las piernas, jalando todo el aire que pueden guardar mis pulmones y sigo. Floto. Camino.

1.11.08

010908


Guendanabani xhianga sicarú, ne gasti ru niunganda laa, diuxi biseenda laanu idxi layú, ne laa cuidxi laanu ra nuu.
Napu qué gapu zielu, cadi ti napu ziaanu, nahuini naro de irá zabii, ne cadi huidxe guuyu laa ma zedabi, ti bisaana sti, nga huaxa que ziuu dxi.
Laanu ma ziuunu guibá, xunaxidó nga gapa laanu ndaani ná.

Mis labios enmudecieron ya, al intentar decirte adios, ¿qué será de mi alma si al fin, voy a vivir lejos de ti?

Ven a mi lado ingrata, ven vida de mi mismo ser, quiero verme en tus ojos y extasiarme en el aliento que tu boca expira, con la dulzura innata de tu amante alma, que el destino indestrucible me obliga con pena a dejarte marchar.

Ora ma ziuunu ricahui ndaani yóo, huadxi siadó ni biaana ruuna re nisa lu spidóo, ne rixuilú zuhuaabe galaa batóo ti nisadóo, canaba lú xunaxidó, uca laa ndaani ladxidóo.


Ausente de ti voy a vivir mi bien, pero con fe, vives en mi triste corazón, tuyo es. Eres el ángel que del cielo vino a esta vida de pesares a endulzar mi amarga juventud. Pero si por desgracia, mueres o muero yo, allá en la otra mansión, ante el creador me uniré a ti.

Guiruti na qué zie, de irá napaa xhi chee, ora ma guidxiña dxi zaduunanenu ne irá ni ma zee.


[trad. zapoteca]

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A cantar, que como decía el tio Alvaro, cuando estés triste busca una manera de sonreir, por eso canta, canta, canta...

17.10.08